Me mola Raül López
Vaya por delante que como jugador.
Me gusta desde que estaba en el Joventud de Badalona, más me gustó cuando fichó por el Real Madrid (los colores tiran) y además venia como jugador franquicia, el Real Madrid pagó 300 millones de la antiguas pesetas por sus servicios . Prometo que nunca que visto en el Real Madrid, desde Corbalán, un base con sus cualidades: Vaya primeras temporadas en el Real Madrid, dirige, anota, penetra, tiene fantasía, el base completo, así no me extraña que fuera a la selección española como base titular, menos me extraña que estuviera en esa final mítica, el antes y el después del baloncesto español, el mundial Junior de Lisboa de 1.999.
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Claro, con todos estos referentes como no iba a venir la NBA a por él, pero no cualquier equipo, los Utah Jazz, un equipo serio donde los haya que lleva más de 20 años con el mismo entrenador (algo impensable en el universo NBA) Jerry Sloan, una franquicia que se viste por los pies y que si no fuera porque se topó con un tal Michael Jordan tendría un par de anillos; todo el éxito de Utah, por cierto, gracias a su dueño Larry H. Millar, que en paz descanse y que puso en la geografía mundial a Salt Lake City.
Esa gran franquicia eligió a Raül López en la primera ronda del draft de 2.001, como a Pau Gasol, al bueno de Pau en el número 3 y a Raúl en el 24. Los Utah no escogieron un hombre, escogieron una posición, una clave para sus intereses; a John Stockton le quedaba poco tiempo y había que buscar a su sucesor, el base más prometedor del mundo, el director de orquesta de la selección campeona en el mundial junior, un hombre que además de joven tuviera experiencia, ese perfil, al 99%, lo cumplía Raúl López, él era el elegido para suplir a uno de los mejores bases de toda la historia, yo-yo Stockton.
No se que me podía más, la rabia por no poder ver cada semana a Raúl López en mi equipo, y lo que eso suponía para el Madrid, o disfrutar con el tercer español que llegaba a la NBA y que iba a compartir banquillo con uno de mis ídolos, Yo-yo.
Me pudo lo segundo, soy de Raúl, también del de fútbol, pero ahora estamos con el basket. Cuando se lesionó en aquel partido de la selección nos dolió a todos, se cortaba la progresión de un grande.
Debutó a medio gas en Utah meses después de su recuperación, y de nuevo el infortunio de las lesiones, no quiero hablar mucho de esto, es fácil imaginar y decir lo que hubiera pasado y lo que no, pero no me cabe la menor duda de que ese Raúl López de las primeras temporadas en el Real Madrid, con la evolución natural que hubiera tenido en la NBA sin lesiones, le habrían aupado a la cúspide, habría sido uno de los grandes, incluso me permito la licencia de decir y de asegurar que habría sido un All Star.
Dos lesiones como las que él sufrió era para haber retirado a cualquiera, pero no a Raúl: cambió frescura física por mayor fantasía y se convirtió en un jugador listo, pero para la NBA, por desgracia, no vale con tener un inmenso talento, también hay que ser un portento físico, más de 70 partidos con continuos viajes larguísimos lo aguantan muy pocos, y el físico de Raúl ya no estaba para eso.
Se volvió, fue el pelotazo del Akasvayu Girona, y de verdad, que cuando me entere de que volvía ansiaba que fuera al Real Madrid, pero no lo quisieron, dieron permiso al Girona para que se lo llevaran mientras que el juego del Madrid lo conducían Bullock, Rakocevic y Sonko, excelentes, grandísimos jugadores, pero no bases. Y mientras el Madrid caía, Raúl crecía poco a poco en la ACB, con poca confianza pero con ilusión.
Y llegó Joan Plaza al Real Madrid, y Alberto Herreros, y Antonio Martín, y todos ellos que de baloncesto saben, buscaron un base y sabían que el mejor estaba en España, porque el otro, Calderón, iba para estrella en la NBA, y Raúl volvió al Madrid, como capitán sin brazalete, como estandarte, consciente de sus limitaciones físicas, lo que le hace más grande, porque lo bueno de un jugador no es solamente el talento que tiene, también el conocer sus limitaciones, y Raúl López volvió para dirigir a un equipo campeón, campeón de la ULEB y campeón de liga. Y volvió a sonreír y volvió a sentirse importante, como en él era costumbre, y una temporada después, a pesar de que el Madrid no ganará nada, volvía a la selección y no de cualquier forma, lo hacía de la mano del entrenador más grande, Aito García Reneses y lo hacía con un equipo candidato a la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín, pero otra vez lesión, ahora de muñeca; pudo jugar, si, pero no pudo ofrecer su mejor versión, pero aportó y puso su calidad al servicio de la selección que consiguió la medalla de plata y la que puede que sea la mejor selección española de baloncesto de todos los tiempos.
Y sigue escribiendo grandes capítulos en la historia de nuestro baloncesto, y seguro que será recordado a lo largo de la historia, cierto que las lesiones no le han dejado escribir titulares más grandes en la NBA, pero Raúl tiene una cuenta pendiente que estoy seguro que va a saldar, la Euroliga, y el día que la gane, que lo hará, no me cabe la menor duda de que será un jugador determinante para su equipo, porque tiene la vitola de crack. Yo en mi equipo siempre querría tenerle, lee el baloncesto como nadie, se adelanta a todo el mundo con su mente, sabe lo que va a pasar un segundo antes.
Cuando juego con los amigos una pachanga cada uno es un jugador, uno dice que es Pau, el otro Rudy, otro Calderón, que si la “Bomba” Navarro; yo me pido ser Raúl López porque todos los anteriores, me piden la bola a mí.
Un artículo de Daniel Rodríguez
Un video de Gabriel Alemany
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Música:
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